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viernes, 15 de agosto de 2014

América Latina no renunciará a aumentar exportaciones a Rusia" Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/137220-hutschenreuter-america-latina-exportaciones-rusia (hernandez arbelaez)

fuente: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/137220-hutschenreuter-america-latina-exportaciones-rusia
rusia.
América Latina no cederá a la presión de la Unión Europea ni dejará pasar las oportunidades de incrementar las exportaciones a Rusia pese a la desaprobación de Occidente, afirman expertos argentinos.
Bruselas quiere ejercer presión sobre los países que declararon su disposición a compensar las exportaciones a Rusia después del veto de Moscú a las importaciones procedentes de EE.UU. y la UE. Sin embargo, expertos como el profesor de Geopolítica Alberto Hutschenreuter y el especialista en Relaciones Internacionales Marcelo Montes aseguran que los países latinoamericanos no aceptarán las condiciones que impondrá la UE. 


Los países de América Latina no deben depender de las consecuencias de la política de los países occidentales en relación con Rusia, afirmaba Hutschenreuter a Ria Novosti en una entrevista. En su opinión, los países europeos continúan siguiendo la estela de la política de Washington hacia Rusia y, tras los acontecimientos en Ucrania, se están enfrentando con graves problemas.   


América Latina busca integrarse más estrechamente en el mundo moderno, sin recurrir a los juegos geopolíticos que podrían afectar a los intereses de los demás

"Por otra parte, desde hace mucho tiempo, la UE ha impuesto medidas proteccionistas que restringen el mercado de bienes de América Latina. ¿Está la UE dispuesta a abolir estas medidas y subsidios a sus agricultores para que los países de América Latina no aumenten sus exportaciones a Rusia? Me temo que no", señaló Hutschenreuter.      



El profesor está convencido de que, precisamente por ello, es muy probable que la respuesta de los países latinoamericanos no satisfará a la UE. En este sentido, Brasil –el mayor socio comercial en la región y el socio ruso en los BRICS– ya ha manifestado que pretende aumentar las ventas a Rusia. Lo mismo declaran Argentina, Uruguay, Chile entre otros, aseguró Hutschenreuter. "América Latina busca integrarse más estrechamente en el mundo moderno, sin recurrir a los juegos geopolíticos que podrían afectar a los intereses de los demás", aseveró el experto.  



En su opinión, ninguno de los principales actores se cerrará las puertas a un mercado solo porque algunos países se lo pidan. "Por ejemplo, EE.UU. mantiene grandes relaciones comerciales con China, un país al que acusan de violar los derechos humanos y reprimir los movimientos populares. ¿Es que alguien presiona a EE.UU. para que Washington restrinja su comercio con China?", se pregunta el experto.      



Por su parte, Marcelo Montes, especialista en política internacional y en el espacio postsoviético, recuerda que en la década de los 70 el gobierno militar de Argentina corrió riesgos exportando el grano a la Unión Soviética pese al embargo impuesto por Washington, su hipotético aliado en aquel momento.  



"Entonces –en el apogeo de la Guerra Fría– las partes podían recurrir a los embargos de armas y sanciones en las estructuras internacionales. Pero incluso entonces el descontento de Occidente hacia la exportación argentina no tuvo ningún efecto", explicó Montes al medio.     



En el actual mundo multipolar, cuando ya no existe un conflicto ideológico entre dos bloques, América Latina puede aprovechar las oportunidades de negocio que le ofrece Rusia por razones muy legítimas, asegura el experto.        



"Y las posibles consecuencias [de una respuesta] por parte de Europa, de cuya probabilidad yo dudo, incluso si se llevan a cabo serán jurídicamente y políticamente sin fundamento y, desde un punto de vista práctico, ineficaces", insistió Montes. Para los países latinoamericanos se abre ahora una excepcional "ventana de oportunidades", destaca el experto.  




jueves, 2 de mayo de 2013

Israel se prepara para las amenazas del conflicto sirio pero rehúsa intervenir


Rebeldes sirios rezan junto a un tanque en la provincia de Deraa. / AP

Fuente: El País (España)
http://internacional.elpais.com/internacional/2013/05/02/actualidad/1367513421_035766.html

Ninguno de los escenarios que se perfilan hoy para Siria beneficia a Israel. “La elección es entre el infierno y el averno”, resume Nahum Barnea, analista del diario Yedioth Ahronot. El clan Asad es un viejo enemigo pero ha mantenido la frontera en paz desde 1973 y su posible sucesión es tan incierta que asusta. El miedo a que los islamistas, antisionistas, ocupen su lugar tiene a la inteligencia dividida. Si colapsa el régimen de Damasco caerá con él el eje Hezbolá-Irán. Si llegan los afines a Al Qaeda, los ataques podrían revivir, sobre todo en el Golán. Por eso la postura más extendida entre los políticos y militares del país es la de mantener el statu quo todo el tiempo que se pueda. Vigilar y prevenir, pero no intervenir.

Esa es la opinión mayoritaria cuando se habla de una posible operación armada para impedir que el presidente Bachar el Asad emplee armas químicas contra los civiles sirios, ataques de los que el Ejército de Israel dice tener “pruebas”. “El reto de Israel es preservar su seguridad, evitar la llegada de misiles y cohetes e impedir que las armas químicas vayan a manos de Hezbolá o los yihadistas, si el Gobierno cae. No se ha llegado a ese punto”, añade Barnea.

El riesgo de que compuestos como el gas sarín acaben siendo usados contra la población de Israel es “real”, no exagerado, recuerdan en el Ejército. ¿Pero es inminente? ¿Y es una incursión armada la manera de evitarlo? Si El Asad está usando esas armas no es probable que estén descontroladas, es la conclusión de los expertos. A finales de enero,Israel atacó un convoy que iba hacia Líbano, supuestamente camino de un silo de Hezbolá. Portaba armas convencionales. “Vamos a hacer frente a las armas que están siendo almacenadas cerca de nosotros, que amenazan a nuestros civiles”, dijo el primer ministro, Benjamín Netanyahu. Entonces no hubo reparos en atacar, aunque el Gobierno tardase casi una semana en reconocer su golpe. Pero con armas químicas por medio, la situación se complica.

La incursión terrestre —“botas sobre el terreno”— está prácticamente descartada por el enorme desgaste que supone chocar con un Ejército potente como el sirio y por el despliegue de fuerza —efectivos y armamento— que necesitaría. Un coste inasumible cuando tratan de cerrarse los turbios capítulos de Irak y Afganistán. Un ataque aéreo, recuerdan los militares israelíes, puede contaminar el aire y causar un enorme daño en Oriente Medio, un riesgo que por ahora nadie asumiría.